domingo, 14 de noviembre de 2010

Terminator

Zona de Tolerancia


Rodrigo Vidal

En 1984 la idea de un mundo controlado por las máquinas que se revelan contra la especie humana fue el argumento principal para una de las películas más populares e icónicas del multipremiado director de cine estadounidense James Cameron. Con su Terminator, el director planteaba un futuro en el que los seres humanos sucumbían ante la tecnología que ellos mismos crearon ¿Ciencia ficción?

La dependencia de la humanidad al uso de avances tecnológicos, muchos de ellos convertidos en gadgets que están lejos de considerarse aparatos de primera necesidad, es cada vez mayor.

No imaginemos un mundo como el creado por Cameron, donde las máquinas se revelan para aniquilar a todos los humanos, pensemos solamente si algún día esa tecnología fallara y dejaran de funcionar televisores, celulares, computadoras, los satélites… si no tuviéramos energía eléctrica.

Desde la revolución industrial en el siglo XIX hasta nuestros días, se han creado infinidad de tecnologías que contribuyeron a mejorar la vida y el desarrollo de las personas, otras muchas que aportan entretenimiento, pero algunas más capaces de significar la extinción de la raza humana y no es ningún argumento de película palomera.

Este miércoles 10 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo declarado por la Unesco por la necesidad de reconocer aquellas aportaciones científicas y tecnológicas que han permitido, mediante su buen uso, el desarrollo de las naciones, aunque de manera inequitativa.

Por eso, otro de los objetivos es lograr que esos avances científicos lleguen a todos los países en beneficio de todos los sectores. El éxito de estos objetivos depende de la participación activa de organizaciones no gubernamentales, instituciones científicas y de investigación, asociaciones de profesionales, medios de comunicación, profesores de ciencias, instituciones educativas y los Estados.

La Unesco invita este día a difundir el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo en todos los países socios, para que los interesados influyan en sus instituciones comunidades o pueblos, en caso de ser posible a través de los canales del gobierno estatal y municipal.

Es necesario generar discusiones sobre qué tanto la ciencia contribuye al desarrollo de nuestros pueblos y como el uso de la tecnología influye para bien en nuestra vida cotidiana.

Existe una corriente mundial de científicos que hoy se plantea no sólo que tanto se puede hacer o hasta donde es posible llegar, también cuestiona si se debe hacer. La ética debe regir las investigaciones y los avances tecnológicos. Lo podemos ver hoy en la carrera armamentista, donde se crean cada vez mejores máquinas de destrucción más eficaces y precisas.

Si bien, en la historia de los avances científicos, las guerras han marcado la pauta en mucha tecnología que hoy aplicamos en nuestra vida diaria (desde los alimentos enlatados hasta el Internet), es necesario primero, exigir a los Estados la inversión suficiente en investigación científica y que se aplique a la enseñanza, pero que ésta no vaya dirigida a crear tecnología que destruya lo poco que podemos disfrutar de nuestro planeta.

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