domingo, 14 de noviembre de 2010

¡Seguro!

Zona de Tolerancia



Rodrigo Vidal

Manifiesto mi beneplácito por la aprobación en la Cámara de Diputados de las reformas a la Ley del Seguro Social y del ISSSTE para que las parejas unidas bajo las figuras de sociedades de convivencia, matrimonios del mismo sexo o pacto de solidaridad gocen de la seguridad social.

Ahora depende del Senado la ratificación. Con ello se logra garantizar los derechos de las parejas del mismo sexo que decidieron unir sus vidas mediante cualquiera de las figuras que hoy existen tanto en el Distrito Federal como en el estado de Coahuila (donde por cierto, el impacto mediático ha sido menor en este estado que fue el primero en el país en aprobar las uniones homosexuales).

Con las reformas a las leyes del IMSS y el ISSSTE las personas del mismo sexo cuya unión sea reconocida en el DF y en Coahuila podrán tener acceso a los beneficios de salud en todas las entidades del país, como ocurre con las parejas heterosexuales.

Los cambios a la legislación incluyen la siguiente declaración:
“Por lo que respecta a los matrimonios celebrados entre personas del mismo sexo, esta ley reconoce tales uniones con los mismos derechos y obligaciones que los celebrados entre hombre y mujer”.

Fuera de debates ideológicos y religiosos, en materia de derechos humanos son parte de las garantías denominadas de segunda generación el derecho a fundar una familia, el derecho al respeto y la protección de la familia, el derecho a la seguridad social, el derecho a la asistencia social y médica, el derecho a las prestaciones de bienestar social y el derecho a la protección de la salud.

Si recordamos que todos estos derechos son inherentes al ser humano, ¿por qué habrían de gozarlos unos y excluir a otros? No es tan difícil entender que se tratan de actitudes de discriminación todas las posturas de rechazo que surgieron y se mantiene (algunas arreciaron) en contra de los homosexuales y más en contra de aquellos que decidieron casarse o establecer un pacto de solidaridad.

Por ello resulta interesante la postura de Alejandro Madrazo Lajous, profesor-investigador del Centro de Investigaciones y Docencia Económicas, que publica la agencia de noticias sobre sexualidad Notiese, quien plantea que “las reformas a las leyes de seguridad social no eran necesarias porque las restricciones a la afiliación de las parejas del mismo sexo se deben a una interpretación discriminatoria de la propia institución”.

De acuerdo con la entrevista, el experto asegura que la iniciativa tuvo que presentarse ante la “lamentable actitud” del IMSS e ISSSTE de no reconocer los derechos de todos los trabajadores, todos sin distinción alguna, a diferencia del Infonavit, que hizo un reconocimiento de los derechos de estas parejas desde que la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló constitucionalmente estas uniones.

Estamos viviendo una revolución en México en muchos sentidos. Como hace 100 años, a algunos no los ha alcanzado el movimiento (que hoy no es armado), pero no por ello se debe negar que exista. Desde abajo se están impulsando cambios que poco a poco tendrán que convertirse en políticas públicas.

En materia de derechos sexuales y diversidad sexual, podemos contabilizar una serie de conquistas recientes, producto de una lucha de más de tres décadas en el país, pero falta mucho para que ese cambio de actitud toque a todos.

A las instituciones y quienes las dirigen les toca asumir su responsabilidad para lograr este cambio de aceptación y tolerancia. A nosotros como sociedad también nos toca hacer nuestra tarea.

En la mesa del rincón

¡Ya ni la _ingan! dentro de la lista de pendientes económicos que tiene el estado de Veracruz con muchos, sin restarle importancia a ninguno de ellos, lo que no tiene nombre es el cuasi retiro de las becas a estudiantes (de todos los niveles) y creadores artísticos ¿Qué pasó con los discursos de impulso a la educación? ¿Dónde quedaron las becas?
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