jueves, 20 de mayo de 2010

Los alcances de la mediocridad



Por Ramón Rosas




“Hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana,
y de lo primero no aún no estoy seguro”
Albert Einstein



El pasado 19 de mayo, el Honorable Cabildo de Poza Rica rechazó categóricamente reconocer el mural “Desde las primitivas labores agrícolas prehispánicas hasta el actual desarrollo industrial petrolero” del artista mexicano-estadounidense Pablo O’Higgins, ubicado en la fachada del Palacio Municipal. Sus motivos, son incomprensibles para los miembros del Consejo Municipal de Patrimonio Cultural (CMPCPR).

Este organismo está conformado por ciudadanos pozarricenses dedicados a la identificación, catalogación, puesta en valor, conservación y difusión del patrimonio histórico, artístico, cultural y natural de esta ciudad. Entre ellos se encuentran escritores, artistas visuales, artistas escénicos, músicos, bailarines, arquitectos, antropólogos, profesores, promotores culturales, expertos en patrimonio cultural, urbanistas, sicólogos, entre otros.

Sin embargo por enésima vez su voz ha sido sobreseída. Para coronar esta administración municipal, donde el patrimonio de la ciudad se ha visto reducido por la demolición de un monumento, el incendio en un edificio histórico, la mutilación de nuestro paseo principal, la nulidad en los planes de conservación para los murales “Origen y destino de la humanidad” de Francisco Mayagoitia y el antes mencionado, el deterioro inclemente del parque Cuauhtémoc ante la indiferencia de vecinos y autoridades, la contaminación criminal de los terrenos que rodean al relleno sanitario, por mencionar solo algunos.

El CMPCPR dio a conocer mediante oficio dirigido al Cabildo que entre los motivos para este reconocimiento se encuentran, la monumentalidad de la obra, que suma 236.5 metros cuadrados en once mil fachaletas de 10 x 20 x 1 cm repartidos en los muros norte, poniente y sur del edifici, el prestigio del autor quien fue alumno de Diego Rivera, con quien elaboró los murales de la Escuela Nacional de Agricultura y de la Secretaría de Educación Pública, fundó el Taller de Gráfica Popular, la técnica con la que se realizó la obra, la fachaleta pintada en crudo y horneada a temperatura controlada, desarrollada por el artista no ha sido utilizada en ninguna otra parte del mundo, el momento histórico en el que fue construido el mural, entre los años 1958 y 1959, en medio de una transformación social profunda en una ciudad naciente, los valores reflejados en el mural forman parte de la identidad pozarricense, que también se ha visto reflejada en las en las expresiones artísticas locales y el costo de la obra, que en su tiempo fue de $ 215,220.00 M. N., en la actualidad asciende a un monto de alrededor de $ 2,500,000,000.00 M. N.

El reconocimiento como Patrimonio Cultural de esta obra podría traer bienes a la ciudad. Económicos tales como un mayor impulso turístico. Técnicos, como la asesoría del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Culturales, al convertir una parte integral de la ciudad en patrimonio de todos los pozarricenses y, con visión al futuro, de los mexicanos y de la humanidad. Asimismo la obtención de recursos de las instituciones nacionales e internacionales destinadas al cuidado de los bienes muebles, inmuebles e inmateriales.

Empero la visión de los consejeros quedó opacada por la cortedad de la de los miembros del Cabildo, quienes haciendo gala de su ignorancia negaron a Poza Rica esos beneficios, aparentemente los señores y señoras consideraron que un monumento declarado patrimonio artístico es algo que los pozarricenses no se merecen aún.

Mientras el CMPCPR busca generar mecanismos de vinculación y gestión que coadyuven a la conservación del patrimonio, algunos políticos consideran esto como una actividad no prioritaria, por lo que esta historia continuará a menos que los próximos regidores sean personas formadas e informadas y no alborotadores de gente, seudolíderes o personajes con carrera política.

Finalmente debo reconocer que no todos los ediles votaron en contra de esta iniciativa ciudadana, pero si es necesario saber que al menos la mitad más uno se pronunciaron contra el pueblo, la cultura, las artes y el patrimonio.

¡Nombres, nombres!: Marco Aurelio Alarcón Trueba, Efraín Ortega Márquez, Édgar Vicente Alejandre Mar, Domingo González Díaz, Ariel Barra Sagahón, Olaguer Cecilio Bauza Calviño, Andrés Méndez Hernández, Rafael Pérez Rosas, Cuauhtémoc Rodolfo Juan Villa Salas, Francisco Xavier López Atzin, Rosalía Escalante Salas, Rosa María Ayala Nájera, Rosa Hilda Llamas González, Néstor Ramiro Cárcamo.

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